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sábado, 28 de abril de 2012

NI AYER NI MAÑANA NI HOY-La mente,la realidad y los sueños- (Fragmento de "El Libro de la Nada" por Osho)

NI AYER NI MAÑANA NI HOY.
 La mente,la realidad y los sueños.
(Fragmento de "El libro de la Nada" de Osho)



EL HOMBRE ESTA PERDIDO a causa de las palabras, los símbolos, el lenguaje. 
No estás perdido en la realidad, estás perdido en un juego lingüístico; porque la realidad está siempre delante de ti, pero tú no estás siempre delante de la realidad; estás en cualquier otro lugar, siempre en otro lugar, porque eres una mente y mente significa algo que se ha ido.
Mente significa que ahora no estás mirando lo que hay, estás pensando acerca de ello.
 El «acerca de» es el problema, el «acerca de» es la manera de perderse la realidad.
En el momento que pienses acerca de ella, nunca se alcanzará la diana.
¿Qué es el pensar? Es un sustituto.
 Si conoces el amor, nunca piensas acerca de él. 
No hay ninguna necesidad de pensar en él.
Si no conoces el amor, piensas acerca de él; en realidad, no piensas en otra cosa. 
¿Cómo vas a amar a través del pensamiento?; porque amar es una experiencia existencial. 
No es una teoría, no es una especulación. 
Para conocerlo tienes que vivirlo.
¿Por qué habla la mente acerca de cosas que no ha experimentado?
Porque se trata de un sustituto; todo el ser siente la necesidad, ¿qué le vamos a hacer?
Tan sólo con hablar acerca de ello te sientes mejor, como si hubiera ocurrido algo, como si estuvieras experimentando.
 Esto ocurre en sueños y ocurre mientras estás despierto; porque la mente sigue siendo igual estés despierto o dormido.
Todos los sueños son sustitutos y todos los pensamientos también, porque pensar es soñar mientras se está despierto y soñar es pensar mientras se está dormido.
No son cualitativa mente diferentes, son el mismo proceso.
Si puedes entender el soñar, te será posible comprender el pensar.
Soñar es más primitivo, por eso es más simple.
Pensar es más complicado, más evolucionado, por eso es más difícil de penetrar.
Y cuando quieres penetrar en algo, es mejor penetrar de la forma más simple.
Si no has comido el día anterior, por la noche soñarás con comida, soñarás que estás siendo invitado por un rey, que estás comiendo deliciosos manjares.
Si tienes una gran necesidad de sexo, tendrás un sueño sexual.
Si tienes una gran necesidad de poder y prestigio, tendrás un sueño que lo sustituya: que te has convertido en un Alejandro Magno o en un Napoleón o en un Hitler, tú dominas el mundo.
El sueño siempre es acerca de lo que te falta mientras estás despierto; aquello que has echado de menos durante el día viene a los sueños. 
Si no echaras de menos nada durante el día, los sueños desaparecerían. 
Un hombre que esté absolutamente satisfecho no soñará. 
Por eso los Budas nunca sueñan. 
No pueden soñar aunque quieran, porque todo se completa y se acaba, nada queda pendiente en la mente.
Un sueño es una resaca; algo incompleto que está tratando de ser acabado.
Y los deseos son tales que no puedes acabarlos.
Van creciendo y se hacen más y más grandes. Hagas lo que hagas, siempre falta algo. ¿Quién llenará ese vacío?
El sueño llenará ese vacío.
Has ayunado, y se crea un agujero en ti.
Es incómodo cargar con ese agujero, así que por la noche, en los sueños, comes.
La mente te ha engañado, la comida no ha sido real.
No se puede convertir en tu sangre; no puedes digerir un sueño, no puedes vivir de eso.
¿Entonces para qué sirve?
Para una cosa: puede ayudar a conciliar el sueño, es una ayuda para dormir.
Si no sueñas y tienes deseos incompletos, te será completamente imposible dormir, el sueño se interrumpirá muchas veces.
Estás hambriento, ¿cómo vas a dormir?
Pero el soñar te da una falsa solución: que ya has comido, que has tomado una comida deliciosa; ahora puedes dormir.
Y tú te lo crees, porque no hay forma de saber si es verdadero o falso.
Estás tan profundamente dormido, tan inconsciente que ¿cómo vas a saber si es verdadero o falso?
Porque la verdad de algo sólo puede saberse con la consciencia y tú no eres consciente.
Y luego, además, el sueño es muy bonito, satisface una profunda necesidad.
¿Por qué preocuparse entonces?
¿Para qué tratar de descubrir si es verdadero o no?
Cuando estás feliz nunca intentas descubrir si eso es verdadero o no.



Te gustaría que fuera verdadero; es una satisfacción del deseo.
Y es peligroso intentar pensar acerca de ello; puede ser irreal, ¿qué hacer entonces?
Así que es mejor no abrir los ojos.
El sueño es precioso, estás durmiendo bien.
¿Por qué no descansar?
Por la noche, si sientes la necesidad de ir al baño, inmediatamente surge un sueño: estás en el baño.
 Así es como el sueño protege el dormir, de otra forma tendrías que ir.
 La vejiga está llena y eso te está haciendo sentir incómodo; tendrías que ir al baño.
Pero el soñar protege, el sueño dice: «Estás en el baño, ya te has descargado.
Ahora vuelve a dormir».
La vejiga sigue llena, la incomodidad sigue igual, pero el sueño la cubre con una capa de comodidad y se hace más fácil de tolerar.
En realidad la situación permanece igual, pero el sueño produce la falsa ilusión de que la realidad ha cambiado.
Entonces, ¿cuál es el profundo significado del soñar? 
El profundo significado del sueño es que la realidad es tan dura que no la puedes tolerar. 
La realidad como tal, desnuda, es demasiado, y no estás preparado para soportarla.
 El sueño llena el vacío; te ofrece una realidad que tú puedes tolerar.
La mente te ofrece la realidad de tal forma que puedas ajustarte a ella.
Cuanto más creces menos sueñas, porque hay menos problemas que resolver. 
Así que, cuanto más creces menos sueñas.
Si creces totalmente en consciencia dejas de soñar, porque cuando eres totalmente consciente no quieres cambiar la realidad.
 Simplemente te haces uno con ella.
No luchas contra ella, porque cuando eres completamente consciente llegas a darte cuenta de que lo real no se puede cambiar.
Lo único que se puede cambiar es tu actitud, tu mente; lo real permanecerá igual.
Tú no puedes cambiar la realidad, sólo puedes parar este falso proceso de la mente.
Normalmente intentamos cambiar la realidad para que se ajuste a nosotros.
Una persona religiosa es la que ha abandonado todo ese estúpido afán: no intenta cambiar la realidad para que se ajuste a ella, porque eso es una tontería.
El todo no puede caber en la parte, el todo no puede de ninguna manera seguir a la parte; la parte tiene que seguir al todo.
Mi mano tiene que seguir a mi cuerpo orgánico, mi cuerpo entero; mi cuerpo no puede seguir a mi mano, es imposible.
 La parte es mínima, atómica.
¿Quién eres tú frente a esta vasta realidad?
¿Quién eres tú para adaptar esta vasta realidad a ti?
Es el ego el que dice: «Sigue esforzándote; un día u otro la realidad tendrá que adaptarse a ti».
 Entonces te sientes angustiado, porque eso no va a ocurrir.
Eso no puede ocurrir por la propia naturaleza de las cosas: una gota intentando cambiar el océano, ¡una gota intentando hacer prevalecer sus ideas en el océano!
¿Qué es tu mente? ¡Ni siquiera una gota en el vasto océano! ¿Qué estás intentando hacer? 
Estás intentando hacer que la realidad te siga a ti, que la verdad se convierta en tu sombra. 
Esta es la estupidez de todos los hombres mundanos, de todos aquellos que piensan que son materialistas.
Entonces, ¿qué es un hombre religioso?, ¿qué es una mente religiosa?
El hombre religioso es aquel que llega a comprender que eso es completamente imposible, que está tropezando contra un muro imposible de traspasar.
No es posible que se abra una puerta ahí; tan sólo conseguirás hacerte daño, angustiarte, sentirte frustrado, convertirte en un fracaso.
Es lo único que puede pasar.
Es lo que, al final, les pasa a todos los egos: acaban heridos, frustrados, preocupados (esto es lo que, al final, les pasa a todos los egos.
 El ego sufre, el ego siempre está crucificado; crucificado por su propia estupidez).
Cuando se asienta la comprensión, cuando puedes mirar y darte cuenta de que solamente eres una parte, una parte infinitesimal de un Universo infinitamente grande, simplemente no intentas hacer el estúpido.
Dejas de hacer estupideces.
Por el contrario, empiezas un nuevo viaje: tratas de ajustarte a la realidad.
Cuando empiezas a intentar ajustarte a la realidad, poco a poco, dejas de soñar; porque ajustarse a la realidad es posible, de hecho es lo único que puede ocurrir y ocurre. 
Y cuando ocurre se deja de soñar. 
Cuando intentes cambiar la realidad para que se ajuste a ti, te convertirás en un pensador, porque tendrás que ingeniar artimañas, formas y maneras, para forzar a la realidad a que se ajuste a ti. Puede que te conviertas en un gran científico, puedes llegar a ser un gran matemático, un gran filósofo, pero estarás lleno de ansiedad y de angustia.