miércoles, 4 de abril de 2012

EL ARTE DE AMAR CAPÍTULO I (Erich Fromm)

EL ARTE DE AMAR 
(Erich Fromm)

CAPÍTULO I
 ¿ES EL AMOR UN ARTE? 

"Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve... Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor... Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas" (PARACELSO)

¿Es el amor un arte?
En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. 
¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno "tropieza" si tiene suerte?
Este libro se basa en la primera premisa, si bien es indudable que la mayoría de la gente de hoy cree en la segunda.
No se trata de que la gente piense que el amor carece de importancia. 
En realidad, todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor.
Esa peculiar actitud se basa en varias premisas que, individualmente o combinadas, tienden a sustentarla. Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. 
De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor. 
Para alcanzar ese objetivo, siguen varios caminos. 
Uno de ellos, utilizado en especial por los hombres, es tener éxito, ser tan poderoso y rico como lo permita el margen social de la propia posición. 
Otro, usado particularmente por las mujeres, consiste en ser atractivas, por medio del cuidado del cuerpo, la ropa, etc. 
Existen otras formas de hacerse atractivo, que utilizan tanto los hombres como las mujeres, tales como tener modales agradables y conversación interesante, ser útil, modesto, inofensivo. 
Muchas de las formas de hacerse querer son iguales a las que se utilizan para alcanzar el éxito, para "ganar amigos e influir sobre la gente". 
En realidad, lo que para la mayoría de la gente de nuestra cultura equivale a digno de ser amado es, en esencia, una mezcla de popularidad y sex-appeal.
La segunda premisa que sustenta la actitud de que no hay nada que aprender sobre el amor, es la suposición de que el problema del amor es el de un objeto y no de una facultad. 
La gente cree que amar es sencillo y lo difícil encontrar un objeto apropiado para amar -o para ser amado por él-. 
Tal actitud tiene varias causas, arraigadas en el desarrollo de la sociedad moderna. 
Una de ellas es la profunda transformación que se produjo en el siglo veinte con respecto a la elección del "objeto amoroso". 
En la era victoriana, así como en muchas culturas tradicionales, el amor no era generalmente una experiencia personal espontánea que podía llevar al matrimonio. 
Por el contrario, el matrimonio se efectuaba por un convenio -entre las respectivas familias o por medio de un agente matrimonial, o también sin la ayuda de tales intermediarios; se realizaba sobre la base de consideraciones sociales, partiendo de la premisa de que el amor surgiría después de concertado el matrimonio-. 
En las últimas generaciones el concepto de amor romántico se ha hecho casi universal en el mundo occidental.
En los Estados Unidos de Norteamérica, si bien no faltan consideraciones de índole convencional, la mayoría de la gente aspira a encontrar un "amor romántico", a tener una experiencia personal del amor que lleve luego al matrimonio. 
Ese nuevo concepto de la libertad en el amor debe haber acrecentado enormemente la importancia del objeto frente a la de la función.
Hay en la cultura contemporánea otro rasgo característico, estrechamente vinculado con ese factor. 
Toda nuestra cultura está basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable. 
La felicidad del hombre moderno consiste en la excitación de contemplar las vidrieras de los negocios, y en comprar todo lo que pueda, ya sea al contado o a plazos. 
El hombre (o la mujer) considera a la gente en una forma similar. 

Una mujer o un hombre atractivos son los premios que se quiere conseguir. "Atractivo" significa habitualmente un buen conjunto de cualidades que son populares y por las cuales hay demanda en el mercado de la personalidad. 
Las características específicas que hacen atractiva a una persona dependen de la moda de la época, tanto física como mentalmente. 
Durante los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial, una joven que bebía y fumaba, emprendedora y sexualmente provocadora, resultaba atractiva; hoy en día la moda exige más domesticidad y recato. 
A fines del siglo XIX y comienzos de éste, un hombre debía ser agresivo y ambicioso -hoy tiene que ser sociable y tolerante- para resultar atractivo. 
De cualquier manera, la sensación de enamorarse sólo se desarrolla con respecto a las mercaderías humanas que están dentro de nuestras posibilidades de intercambio. 
Quiero hacer un buen negocio; el objeto debe ser deseable desde el punto de vista de su valor social y, al mismo tiempo, debo resultarle deseable, teniendo en cuenta mis valores y potencialidades manifiestas y ocultas. 
De ese modo, dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado, dentro de los límites impuestos por sus propios valores de intercambio. 
Lo mismo que cuando se compran bienes raíces, suele ocurrir que las potencialidades ocultas susceptibles de desarrollo desempeñan un papel de considerable importancia en tal transacción. 
En una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema de intercambio que gobierna el mercado de bienes y de trabajo.
El tercer error que lleva a suponer que no hay nada que aprender sobre el amor, radica en la confusión entre la experiencia inicial del "enamorarse" y la situación permanente de estar enamorado, o, mejor dicho, de "permanecer" enamorado."
Si dos personas que son desconocidas la una para la otra, como lo somos todos, dejan caer de pronto la barrera que las separa, y se sienten cercanas, se sienten uno, ese momento de unidad constituye uno de los más estimulantes y excitantes de la vida. 
Y resulta aún más maravilloso y milagroso para aquellas personas que han vivido encerradas, aisladas, sin amor.
 Ese milagro de súbita intimidad suele verse facilitado si se combina o inicia con la atracción sexual y su consumación. 
Sin embargo, tal tipo de amor es, por su misma naturaleza, poco duradero. 
Las dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez más su carácter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, su aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitación inicial. 
No obstante, al comienzo no saben todo esto: en realidad, consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar "locos" el uno por el otro, como una prueba de la intensidad de su amor, cuando sólo muestra el grado de su soledad anterior.
Esa actitud -que no hay nada más fácil que amar- sigue siendo la idea prevaleciente sobre el amor, a pesar de las abrumadoras pruebas-de lo contrario. 
Prácticamente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectaciones, y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor. 
Si ello ocurriera con cualquier otra actividad, la gente estaría ansiosa por conocer los motivos del fracaso y por corregir sus errores -o renunciaría a la actividad-. 
Puesto que lo último es imposible en el caso del amor, sólo parece haber una forma adecuada de superar el fracaso del amor, y es examinar las causas de tal fracaso y estudiar el significado del amor.
El primer paso a dar es tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir. 
Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería."

 




Erich Fromm 

  • Nace: 23 de marzo de 1900
  • Lugar:Frankfurt am Main, Alemania
  • Efemérides: 23 de marzo

  • Muere:18 de marzo de 1980
  • Lugar: Locarno,Ticino,Suiza.
  • Efemérides:18 de marzo



Biografía
Erich Fromm (1900-1980) alcanzó fama internacional por sus escritos y conferencias en el campo del psicoanálisis, la psicología y la filosofía social. 
Escribió extensamente sobre una variedad de temas que van desde la sociología, la antropología y la ética a la religión, la política y la mitología.
Erich Fromm nació en Frankfurt am Main, Alemania, el 23 de marzo de 1900, y murió en Muralto, Suiza, el 18 de marzo de 1980. 
Se crió en una familia judía devota, pero abandonó la ortodoxia religiosa temprano en la vida cuando se convenció de que la religión era una fuente de división de la raza humana. 
Su carrera académica fue impresionante. 
Estudió en las universidades de Frankfurt y Munich y recibió su Ph.D. de la Universidad de Heidelberg. 
Más tarde, obtuvo la formación psicoanalítica en el prestigioso Instituto Psicoanalítico de Berlín bajo la dirección de estos destacados analistas freudianos como Hanns Sachs y Theodor Reik.
Después de perseguir una breve carrera como psicoanalista que abandonó la Alemania nazi en 1934 y se instaló definitivamente en los Estados Unidos.
Fromm enseñó en varias universidades como la universidad de Bennington, Columbia, Yale, New School for Social Research, el estado de Michigan y la Universidad Nacional Autónoma de México. 
En 1962 fue nombrado profesor de psiquiatría en la Universidad de Nueva York.
Fromm escribió más de 20 libros. Algunos de ellos se convirtieron en best-sellers más populares: Escape from Freedom (1942); 
Man for Himself (1947);
Psychoanalysis and Religion (1950); 
The Forgotten Language (1951); 
The Sane Society (1955); 
The Art of Loving (1956); 
Marx's Concept of Man(1961); 
Beyond the Chains of Illusion: My Encounter with Marx and Freud (1962); 
The Dogma of Christ, and Other Essays on Religion,
 Psychology and Culture (1963); 
Zen Buddhism and Psychoanalysis(1960);
 The Life and Work of Sigmund Freud (1963); 
The Heart of Man(1964); 
Social Character in a Mexican Village (1970); 
The Revolution of Hope (1968); 
The Crisis of Psychoanalysis (1970); and 
The Anatomy of Human Destructiveness (1973).
 Un humanismo sincero y profundo impregna todos los escritos de Fromm.
Él estaba realmente preocupado con la realidad de la existencia humana y el pleno despliegue de las potencialidades del hombre.
 Buscó la esencia del hombre, el sentido de la vida y la naturaleza de la alienación individual en el mundo tecnológico moderno. Profundamente conmovido por la destrucción y el sufrimiento causado por dos guerras mundiales, Fromm escribió extensamente sobre las amenazas de la tecnología y la locura de la carrera de armamentos. La fe en el futuro del hombre y de la unidad de la humanidad fue la base de su visión humanista.
Freud y Marx fueron las influencias más decisivas en el pensamiento de Fromm. Originalmente Freud en su práctica intelectual de orientación clínica y, poco a poco se hizo más distante de los principios terapéuticos de Freud y más tarde se convirtió en un crítico importante de Freud.
Junto con Karen Horney, Sullivan Harry, y Karl Jung, Fromm era considerado un revisionista de Freud y el fundador de la escuela neo-freudiano.
 Rechazó la teoría freudiana de la libido, el complejo de Edipo, y los instintos de vida y la muerte como universalmente constante en la especie humana. 
En cambio, insistió en las diferencias culturales y la influencia del contexto más amplio de la historia y las condiciones sociales en el carácter del individuo. 
El concepto de lo inconsciente y la concepción dinámica de carácter se considera que los principales logros de Freud.
 La tarea de la psicología social analítica, escribió Fromm, es el de entender el comportamiento humano inconsciente como el efecto de la estructura socio-económica de la sociedad de tendencias psíquicas básicas humanas. 
Del mismo modo, el carácter del individuo se basa en la estructura libidinal de la sociedad, entendida como una combinación de unidades básicas humanos y fuerzas sociales. 
En última instancia, rechazó la teoría freudiana de Fromm como autoritario, represivo, y estrecha la cultura, lo que permite al individuo a superar el conflicto entre la sociedad y la gratificación personal y aceptar las normas burguesas.
Por el contrario, la admiración de Fromm para Marx era completa. 
A su juicio, Marx un sincero humanista que busca poner fin a la alienación humana y el pleno desarrollo del individuo como la condición previa para el pleno desarrollo de la sociedad (el concepto de Marx de Man). 
El énfasis de Marx en la base socio-económica de la sociedad como un importante factor determinante de la conducta humana fue aceptado como un hecho por Fromm. 
El marxismo, sin embargo, necesitaba ser completada por una psicología dinámica y crítica - es decir, una psicología que explica la evolución de las fuerzas psíquicas en términos de una interacción entre las necesidades del hombre y la realidad socio-histórica en que vive (La crisis de la Psicoanálisis). 
Fromm nunca renunció a su proyecto de fusionar el psicoanálisis y el marxismo.
 Esta fue su obra más importante como miembro de la Escuela de Frankfurt (El Instituto de Investigación Social), una escuela dedicada a la teoría crítica, una crítica del carácter represivo de la sociedad burguesa.
 La teoría psicológica, escribió, puede demostrar que la base económica de una sociedad produce el carácter social, y que el carácter social produce las ideas y las ideologías que se ajustan y se nutren de ella. Ideas, una vez creado, también influyen en el carácter social e, indirectamente, la estructura socio-económica de la sociedad (Humanismo Socialista).
En su popular libro  Escape a la libertad Fromm analizó la condición existencial del hombre. La fuente de la agresividad del hombre, el instinto humano de la destructividad, la neurosis, el sadismo y el masoquismo no eran vistos como una conducta sexual derivan, pero como un intento de superar la alienación e impotencia. Su noción de la libertad, a diferencia de Freud y los teóricos críticos de la Escuela de Frankfurt, tiene una connotación más positiva. No era un asunto de lograr la "libertad de" el carácter represivo de la sociedad tecnológica, como Herbert Marcuse, por ejemplo, que se celebró, pero la "libertad para" desarrollar las facultades creadoras del hombre.
 En el hombre para sí mismo Fromm se centró en el problema de la neurosis, caracterizándolo como el problema moral de una sociedad represiva, como el fracaso del hombre para alcanzar la madurez y una personalidad integrada. La capacidad del hombre por la libertad y el amor, dijo, dependen de las condiciones socioeconómicas, pero rara vez se encuentran en las sociedades donde la unidad de la destructividad predomina.
En el Sane Society intentó psicologizar la sociedad y la cultura y la puso de manifiesto que los principios psicoanalíticos pueden aplicarse con éxito a la solución de los problemas sociales y culturales. 
En una sociedad cada vez más loco, él escribió, sólo una preocupación por la ética puede recuperar la cordura. Cada persona necesita para desarrollar altos estándares éticos con el fin de rejuvenecer la sociedad y para detener el proceso de robotización del ser humano.
 La dominación tecnológica es destructivo de la personalidad humana. La necesidad del hombre para destruir, para Fromm, surgió de una "vida no vivida", es decir, la frustración del instinto de vida. 
El amor se convierte en la única respuesta a los problemas humanos (El arte de amar). Abogó por un "humanismo socialista", que en la teoría y la práctica está comprometida con el desarrollo pleno del hombre en el contexto de un sistema socio-económico que, por su racionalidad y la abundancia, armoniza el desarrollo del individuo y la sociedad (Humanismo Socialista).
En contraste con las conclusiones pesimistas y deterministas de la teoría freudiana y sus consecuencias nihilistas de la Teoría Crítica, Fromm funcionó como una voz de la conciencia. 
Sostuvo que la verdadera felicidad se puede lograr y que una terapia orientada a la felicidad, a través de la empatía, fue el más exitoso. 
Él criticó duramente el psicoanálisis estableció para contribuir a la deshumanización del hombre(La crisis del psicoanálisis). 
Además, en consonancia con su filosofía de amor y paz, Fromm luchó contra las armas nucleares y ayudó a organizar una "sociedad sana" movimiento para detener la locura de la carrera de armamentos.
Su influencia en la psicología humanista fue enorme. 
Muchos analistas sociales posteriores se inspiraron en los escritos de Fromm.
 Un ejemplo sería el trabajo de Christopher Lasch en la cultura del narcisismo, que continuó en el esfuerzo de los Estados Unidos de Fromm al psicoanálisis de la cultura y la sociedad en una tradición neo-freudianos y marxistas.
En 1974 salió de México y regresó a Europa.
Se instaló en Locarno, en el cantón suizo de Ticino.
 En 1977, sufrió su segundo ataque al corazón. 
Fromm fue galardonado en 1979, con el Premio Nelly Sachs
Erich Fromm murió el 18 de Marzo de 1980, en Locarno,Ticino,Suiza.

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